Caminaba y ya, vaya mierda de historia en verdad
Hasta entonces el silencio de los callejones solo se había visto interrumpido por llantos solitarios, pero ahora daba también paso al eco lejano de sus tacones. Grandes bocanadas de humo manchado de pintalabios barato invadían el ambiente a su alrededor, sobrevolando sus andares inestables. Las impotentes luces que salpicaban la calzada no alcanzaban a iluminar su rostro, sus facciones duras se ocultaban eficazmente bajo el velo nocturno.
Pasos torpes pero decididos marcaban una ruta incierta a través de calles desconocidas. Por doquier se asomaban ojos para satisfacer una mórbida curiosidad. Se abrió una ventana, tiró dentro la colilla. Poco le importaron las protestas, que no tardaron en quedarse atrás y convertirse en un eco difuso.
El aire frío se abría camino entre las fibras de su chándal Adidas y lanzaba un desafío a su férrea voluntad. Superando la prueba sin inmutarse, sacó y encendió su tercer cigarrillo.
Menuda mierda.
ResponderEliminarYa te lo dije.
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