Entradas

Mostrando entradas de 2021

No sé

El doctor asintió satisfecho con su trabajo. Había sido una tarde bastante larga. La operación resultó más compleja de lo anticipado, pero sus esfuerzos se vieron adecuadamente recompensados. El sujeto se encontraba en estado de shock. Sus conexiones neuronales se estaban restableciendo a una velocidad sobresaliente.  — Da —.  Dijo el desgraciado. Sería completamente incapaz de encontrarse la kilométrica napia que tiene aunque quisiera rascársela. El doctor le pellizcó un brazo a la abominación. La pantalla mostró unos datos muy interesantes. Su cerebro estaba reaccionando al dolor, pero no su cuerpo. Podría reventarle la rodilla a martillazos y no levantaría ni un dedo, al menos por el momento, pero sentiría un dolor inimaginable. Pero, ¿Qué más daba si se resistía? Bastaba con apagar La Máquina y la criatura se ahogaría en cuestión de segundos. No podía respirar mientras dormía.  Aun así el doctor tardó en dar el paso.  Finalmente, decidido terminar su cr...

Casa Manolo

 En el punto más alto de la más alta de las montañas se eleva una construcción que desafía a los mismos dioses. Un caótico mosaico de materiales y estilos que parece luchar contra su propia naturaleza con cada nuevo piso.  La base circular marca el inicio y el fin de cualquier atisbo de orden, pues inmediatamente por encima de ella comienzan a expandirse en todas direcciones multitud de módulos aparentemente aleatorios, formas de toda posible geometría y función que han robado a la lógica el permiso de mantenerse en pie. Se perdonaría a cualquiera por suponer que una voluntad superior a las fuerzas cósmicas más elementales vuelca sus esfuerzos en la hercúlea tarea de evitar que la estructura ceda ante su propio peso, sus formas, su diseño desquiciado y desquiciante.  Amanece sobre este escenario de pesadilla y los primeros visitantes empiezan a llegar. Casa Manolo abre sus puertas una mañana más y da la bienvenida con entusiasmo a habituales y desconocidos. Dentro se les ...

Caminaba y ya, vaya mierda de historia en verdad

Hasta entonces el silencio de los callejones solo se había visto interrumpido por llantos solitarios, pero ahora daba también paso al eco lejano de sus tacones. Grandes bocanadas de humo manchado de pintalabios barato invadían el ambiente a su alrededor, sobrevolando sus andares inestables. Las impotentes luces que salpicaban la calzada no alcanzaban a iluminar su rostro, sus facciones duras se ocultaban eficazmente bajo el velo nocturno. Pasos torpes pero decididos marcaban una ruta incierta a través de calles desconocidas. Por doquier se asomaban ojos para satisfacer una mórbida curiosidad. Se abrió una ventana, tiró dentro la colilla. Poco le importaron las protestas, que no tardaron en quedarse atrás y convertirse en un eco difuso. El aire frío se abría camino entre las fibras de su chándal Adidas y lanzaba un desafío a su férrea voluntad. Superando la prueba sin inmutarse, sacó y encendió su tercer cigarrillo.