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Mostrando entradas de noviembre, 2014

Muchas de las estrellas que ves en el cielo por la noche están muertas.

Era un día soleado, sí sí, muy soleado desde luego. El sol no podía brillar más, por eso era soleado y no nublado. Soleado y nada más. Un barco pululaba por las furiosas aguas de un océano perdido como alma que lleva el diablo. Las embravecidas olas del antagónico océano golpeteaban contra la base del barco esperando romperlo, esperando dañarlo. Sin embargo su estructura estaba compuesta de poderosa madera de calidad media adsequible en cualquier supermercado más o menos bien equipado. La madera resistía con todas sus fuerzas los infernales envites del océano y el mismo no cesaba de atacar esperando dañar la estructura del barco. Un combate entre dos titanes que se odiaban mutuamente. Dos fuerzas que estaban destinadas a luchar eternamente, por los siglos de los siglos o hasta que aquel barco fuera destrozado y convertido en una veintena de urinarios portátiles. En la cubierta el capitán miraba hacia el horizonte, al menos hacia uno de ellos, y bramaba con alegría -Tierra a la vista, a...

Ferserker, la leyenda.

Nacido en las entrañas más profundas de lo que hoy se conoce como Venus, Ferserker se forjó a si mismo entre el magma y el metal como un ser perfecto, sin defectos e invencible. Finalmente se hartó de alimentarse de piedra fundida en el centro de Venus, pues la piedra fundida era demasiado blanda para sus dientes de titanio. Excavó a cabezazos un tunel hacia la superficie de Venus y descrubrió la soledad que le envolvía. El espacio era inmenso, mucho más que sus puños de guerrero del metal y al tiempo era hermoso, hermoso como sus... Puños del metal. Se bañó en sus lluvias de ácido sulfúrico y escribió su nombre en la nieve metálica con su orina. ORINA DEL METAL. Pero Venus estaba vacío, desolado y sus condiciones climáticas eran claramente desfavorables a la hora de prosperar en la agricultura, de modo que Ferserker decidió viajar hasta un planeta azul conocido como "Tierra" donde todo era verde y hermoso. Sin embargo había algo mal en aquel planeta, pues los seres vivos...

Mi perra está muy gorda.

Expresión vacía, ausencia de hablar de esbelta figura y bello costillar. Labios rojizos, esencia de alcohol, dientes amarillos cual rayo de sol. Deprisa lo hacen, mis latidos cantan sentada en la acera sus ojos danzan. Brazos pinchados, jeringas vacías ¿Será su amor el que me de vida? Rosas le ofrezco, rechazado soy. Cabizbajo y desgraciado me voy. Pienso despacio, mi amor verdadero. Me acerco a ella y le ofrezco dinero. Ella acepta, felices estamos y detrás de un coche el amor consumamos. Día siguiente, al médico acudo sintiendo yo un dolor muy agudo. Lo observa, me mira y asiente. Al fin me dice de que soy doliente. Sífilis afirma, maldigo mi suerte Será el amor quien me de muerte.